El envejecimiento de la población y el aumento de la esperanza de vida son una realidad actualmente. Dado que el desarrollo de muchos tumores va ligado a la edad, desde hace varios años hay una tendencia: cada vez se diagnostican más tumores en pacientes ancianos y, dado que los tratamientos han sido optimizados minimizando los efectos secundarios, cada vez se tratan más pacientes de edad avanzada.

En nuestra unidad, el porcentaje de tratamientos en pacientes mayores de 75 años se encuentra en torno al 30% en los últimos años, y en lo que llevamos de 2018 ha ascendido a casi un 40%.

La edad cronológica no se corresponde con la biológica en muchos casos, por eso es preciso determinar la fragilidad del paciente y poner en contexto otros aspectos como el soporte familiar, para establecer el tratamiento más indicado en casa caso. Además, en los estudios que se realizan habitualmente, la representación de pacientes ancianos es escasa, lo que dificulta la creación de protocolos; ya que se extrapolan los datos de pacientes más jóvenes, sin tener en cuenta que la biología de los tumores es diferente en pacientes geriátricos y la tolerancia a los tratamientos es menor. Todavía existe la falsa creencia de que los tumores se desarrollan más lentamente en ancianos, y que no quieren recibir tratamientos porque no los van a tolerar bien.

Entre los tumores más frecuentemente diagnosticados en ancianos encontramos el cáncer de próstata, el de mama, los cutáneos, el de pulmón y el endometrial. Pero la realidad es que son susceptibles de padecer cualquier neoplasia, por lo que la Sociedad Internacional de Oncogeriatría (SIOG) ha elaborado unas recomendaciones para su aplicación en estos casos.

Por lo general, la radioterapia externa es un tratamiento muy bien tolerado por los pacientes geriátricos, y alrededor del 90% consiguen finalizar el tratamiento prescrito. La decisión del tipo de tratamiento administrado se basa no sólo en la edad del paciente, sino en la valoración global que se hace del mismo.

En pacientes con buen estado general y sin enfermedades asociadas, puede realizarse el tratamiento considerado estándar, realizando un seguimiento estrecho durante el mismo por si fuese preciso hacer alguna modificación. En pacientes frágiles o con comorbilidades, puede ser necesario adaptar el tratamiento de forma individualizada. En pacientes muy frágiles, las nuevas tecnologías nos permiten realizar tratamientos que alivien los síntomas produciendo mínimos efectos secundarios: administración de radioterapia focalizada sobre lesiones óseas para disminuir el dolor; irradiación de lesiones cutáneas evitando su crecimiento, dolor y sangrado; … Todo ello en tiempos de irradiación cortos, lo que resulta confortable para el paciente, ya que no debe permanecer en la posición de tratamiento más de unos minutos.

En el caso concreto del cáncer de pulmón en estadios iniciales, la radioterapia juega un papel muy importante, ya que en muchas ocasiones el paciente no es apto para una intervención quirúrgica; pero con SBRT (radioterapia estereotáxica fraccionada corporal) se consiguen unas tasas elevadas de control de los nódulos pulmonares con mínimos efectos secundarios y en muy pocos días de tratamiento.

En iTAcC adaptamos el tratamiento a las características de cada paciente. Además, durante el tratamiento se realizan cambios en el mismo si la situación lo requiere, y se realiza un seguimiento estrecho por parte de los médicos del equipo. Contamos con un TrueBeam STx, que permite realizar tratamientos precisos y con pocos efectos secundarios, al minimizar la irradiación de tejidos sanos. Se trata de tiempos cortos de tratamiento que por lo general son bien tolerados, lo que resulta especialmente importante en este grupo de pacientes.