Los tratamientos contra el cáncer de próstata son altamente efectivos

A día de hoy, en Europa y en España el cáncer de próstata es el cáncer con más incidencia (436.500 en Europa en 2012 y 32.641 en España en 2014), según datos de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC). Esta incidencia aumentó, tras la introducción y generalización a principios de los 90 del uso del test del antígeno prostático específico (PSA). Cuando aparece un tumor en la próstata, la producción del PSA se dispara.

Este tipo de cáncer, está directamente relacionado con la edad. A los 50 años aproximadamente 1 de cada 4 hombres tiene células tumorales en la próstata, y a los 80 años, la enfermedad afecta a la mitad de los varones.

A pesar de su elevada incidencia, este tumor es hoy en día muy controlable y, en general, curable. Por este motivo es importante que el paciente conozca no solo los posibles tratamientos, sino también los efectos secundarios que estos pueden tener y cómo pueden afectar a su calidad de vida.

 

Diagnóstico

“Cuando nos encontramos ante la sospecha de un cáncer de próstata por elevación del PSA o porque la clínica del paciente así lo ha mostrado, lo más importante es estadiar y clasificar muy bien el tumor para ver qué tipo de tratamiento debemos llevar a cabo”, afirma el Dr.  Rodrigo García-Alejo, uno de los mayores expertos en Oncología Radioterápica, y jefe del Servicio de Oncología Radioterápica del Instituto de Técnicas Avanzadas Contra el Cáncer (iTAcC).

Para ello, primero se realiza una biopsia para diagnosticar la lesión en la próstata. Una vez se ha confirmado esta, es preciso determinar la extensión del tumor tanto dentro como fuera de la próstata, lo que se hace a través de una resonancia magnética. En tercer lugar, se lleva a cabo una gammagrafía para descartar la existencia de metástasis óseas, es decir, implantación de tejido tumoral en los huesos. Por último, un escáner indicará si el cáncer ha sobrepasado los límites de la glándula prostática, afectando a las vesículas seminales o invadiendo los ganglios linfáticos relacionados con la próstata.

Tras estos pasos, el tumor debe ser clasificado según su riesgo: bajo, medio y alto. “Este riesgo no se refiere al riesgo de vida, sino al riesgo de que el tumor vuelva a aparecer”, señala el Dr. García-Alejo.

Todo esto es lo que determina el tipo de tratamiento que se puede ofrecer al paciente. En la mayoría de los casos, va a ser cirugía o radioterapia, combinada o no con tratamiento de bloqueo hormonal.

¿Qué tratamiento es mejor?

“Hoy en día podemos decir que en la mayoría de los casos la radioterapia es tan efectiva como la cirugía y en algunos casos hasta superior. Debemos pues informar al paciente de que las dos opciones le van a curar y, de algún modo, elegir la mejor alternativa. Para ello, hay que individualizar el tratamiento”, explica el experto.

Las ventajas de la cirugía, a juicio del Dr. García-Alejo, son que el paciente percibe que el tumor desaparece, sintiéndose libre de esa carga. Pero a cambio de eso, el riesgo de impotencia es muy alto y el de incontinencia urinaria está en torno a un 10%. Sobre todo en edades más jóvenes, estos inconvenientes pueden pesar mucho en la calidad de vida del paciente.

En el caso de la radioterapia, los inconvenientes se reducen al tiempo que tarda en administrarse, ya que el tratamiento tiene una duración de aproximadamente 7-8 semanas en sesiones de unos minutos diarios, y a que la respuesta al tratamiento se valora en los meses siguientes. A cambio de eso, con la radioterapia el riesgo de impotencia es mínimo (en torno a un 1% de los pacientes), no se genera incontinencia y carece del riesgo quirúrgico.

El uso de nuevas técnicas de tratamiento con radiación, como la arcoterapia volumétrica modulada (V-MAT), y de sistemas de imagen durante las sesiones de radiación para asegurar la precisión del tratamiento (IGRT) ha hecho que los efectos secundarios de la radioterapia tengan actualmente muy baja incidencia. “Además, disponemos de aceleradores lineales de última generación, como nuestro TrueBeam STx Powered by Novalis que nos permite, en muchos casos, gracias a su precisión y potencia tecnológica, realizar tratamientos en menos días que en otros centros, reduciendo el tiempo global de su estancia”, señala el Dr. García-Alejo.

Por todo, dada la eficacia tanto de la cirugía como de la radioterapia, este experto insiste en la importancia de un tratamiento personalizado en cada caso, no ya solo por la clasificación del tumor, sino por la rutina que lleve el paciente, de modo que su calidad de vida se vea afectada lo menos posible.