Cirugía, radioterapia y quimioterapia son las opciones de tratamiento más frecuentes contra el cáncer. Seis de cada diez pacientes recibirán, sola o en combinación con las otras dos modalidades, sesiones de radioterapia. A pesar de lo frecuente que es su utilización, la radioterapia, sigue siendo una gran desconocida para el paciente y para las personas de su entorno. Cuando prescribimos un tratamiento con radiación en cualquiera de sus variantes le asaltan una serie de preguntas, a las que intentaremos responder, al menos a algunas de ellas.

¿Qué es la radioterapia?
La radioterapia es la utilización de radiación para el tratamiento de diferentes enfermedades, fundamentalmente el cáncer. Puede administrase sola o en combinación con quimioterapia o cirugía. Se trata de un tratamiento local, administrado en una zona concreta del cuerpo y por tanto sus efectos positivos (destrucción, disminución o prevención de la reaparición del cáncer) o negativos (inflamación de órganos sanos) solo se presentan en esa zona concreta del organismo.

¿Hay diferentes tipos de radioterapia?

Hoy la radioterapia se administra con distintas tecnologías y en distintas modalidades de tratamiento, en función de las características del tumor y de la situación clínica del paciente. Existe una relación entre los avances tecnológicos y el resultado del tratamiento, así como en la disminución de los efectos secundarios.

¿Cómo me van a dar el tratamiento?
Una sesión de radioterapia se realiza con el paciente tumbado, se trata de una máquina abierta que no produce sensación de agobio o claustrofobia. Los especialistas han diseñado previamente cómo administrar la radiación para tratar el tumor y proteger los tejidos sanos, sobre una serie de pruebas de imagen (TAC, RM, PET) que se han realizado para conocer la ubicación y extensión del tumor o de la zona en la que se quiere evitar la reaparición del tumor.

La máquina esta gobernada, en los aceleradores lineales actuales, por sistemas informáticos que aseguran la calidad de los tratamientos y siempre con la supervisión de un equipo formado por técnicos, radiofísicos hospitalarios y médicos especialistas en oncología radioterápica.

¿Voy a sentir algo?

La radiación no produce ninguna sensación cuando se administra, es lo más parecido a hacerse una radiografía o un TAC. En algunas técnicas como la radiocirugía cerebral es preciso colocar un sistema guía que se ancla al cráneo del paciente para asegurar la precisión del tratamiento. Hoy día, los equipos más modernos lo han sustituido por una máscara termoplástica diseñada a la medida de cada paciente y altamente tolerable.

¿La radioterapia quema?
No quema, ni duele. Siempre se necesitan unos márgenes de seguridad para asegurar que el tumor recibe la dosis adecuada de radiación y eso puede provocar secuelas en los tejidos cercanos al tumor. En los equipos más modernos, estos márgenes se han reducido y contamos con una precisión inferior a la décima de milímetro, preservando los tejidos sanos. Es posible que tras el tratamiento la piel de la zona reaccione con una irritación, que puede serle más o menos molesta, pero que calmamos administrando crema.

¿Por qué me dan radioterapia si ya he recibido quimioterapia?
En algunos tumores, la radioterapia se administra en combinación con quimioterapia para asegurar una mayor eficacia y la destrucción del tumor. A diferencia de la quimioterapia –que se extiende por todo el cuerpo-, la radioterapia es un tratamiento dirigido únicamente a la zona en la que se encuentra el tumor.

¿Me volveré radiactivo?
La radioterapia externa no hace que el paciente desprenda radiactividad porque no es un tratamiento radiactivo. Por lo general, puede retomar su rutina después de la sesión, puede convivir con sus familiares y amigos sin ningún inconveniente.

Dr. Rodrigo García-Alejo
Oncología Radioterápica
Instituto de Técnicas Avanzadas contra el Cáncer