Unidades de Mama. Tan cerca y tan lejos

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El Hospital Beata María Ana cuenta con una puntera Unidad de Patología Mamaria en colaboración con los profesionales del Hospital Nuestra Señora del Rosario que ofrece un enfoque multidisciplinar para el diagnóstico y el tratamiento del cáncer de mama. En este post, el Dr. José Luis Escat, uno de los responsables de la Unidad, hace una reflexión sobre la importancia de la multidisciplinariedad en una patología de este tipo.

Que el cáncer de mama es el cáncer más frecuente en la mujer, apareciendo en una de cada 8 ó 9 mujeres, y es la causa más frecuente de mortalidad entre la población femenina entre los 35 y los 55 años; es algo ya sabido y que parece que hemos asumido como normal. En España se diagnostican unos 25.000 nuevos casos cada año, y fallecen alrededor de 6.000 mujeres anualmente por esta causa.

En año 2003, el Parlamento Europeo publicó la directiva 2002/2279 (INI)  sobre el cáncer de mama, y pedía, entre otras cosas, que toda mujer que padeciera cáncer de mama tuviera derecho a ser tratada por un equipo multidisciplinar. Según la OMS, en el año 2000, más de 216.000 mujeres europeas sufrieron un cáncer de mama, y 79.000 fallecieron por esta causa.  En esa directiva se instaba a los Estados miembros a promover medidas encaminadas a un tratamiento multidisciplinar de la enfermedad. También, y siguiendo las indicaciones de EUSOMA (European Society of Mastology), sentaban las premisas sobre las que se deberían desarrollar las Unidades de Mama.

Estas premisas implicaban:

  1. Un número mínimo de pacientes atendidas anualmente en la unidad
  2. El enfoque y tratamiento multidisciplinar
  3. El diagnóstico precoz basado fundamentalmente en programas de cribado mamográfico
  4. La igualdad de oportunidades para las pacientes
  5. El control del proceso diagnóstico y de los resultados terapéuticos monitorizando y auditando indicadores de calidad
  6. La evaluación y control de costes. Hay que tener en cuenta que el ahorro al evitar duplicidad de pruebas o centralizar el tratamiento en unidades, cuando estamos hablando de 25.000 nuevos casos anuales no es en absoluto despreciable.

Según EUSOMA, se calcula que debería existir una Unidad de Mama por cada 200.000 – 300.000 habitantes. Para una población de casi 6.500.000 de habitantes, como la de la Comunidad de Madrid, serían precisas unas 20 unidades certificadas o acreditadas de algún modo. ¿Dónde están? Y además ¿quién debe acreditar esas unidades?

Sólo en la mitad de los estados miembros de la Unión Europea existe posibilidad de acreditación por los organismos públicos. En España, y particularmente en la Comunidad de Madrid, no existen programas de acreditación para las Unidades de Mama. Por fortuna, han sido los mismos profesionales dedicados a la patología mamaria, a través de sociedades científicas como la Sociedad Española de Senología y Patología Mamaria (SESPM), los que han sentado las bases para que una Unidad de Mama pueda ser acreditada. Es en esta vía, donde podemos mejorar la calidad de la asistencia. Y éste es el único camino que debemos recorrer para asegurar un enfoque de excelencia en la patología maligna más frecuente de la mujer.

Han transcurrido más de 10 años, y el panorama en Europa y en nuestro país no se ha modificado de forma esencial. Los organismos públicos no han favorecido la implantación de estas unidades, y ni siquiera se han responsabilizado de su acreditación. A fecha de hoy, sólo siete centros españoles aparecen en la SenoNetwork, que agrupa las unidades acreditadas o en vías de acreditación por EUSOMA en Europa.

La acreditación de la unidades de mama no parece ser una prioridad en los Estados miembros de la Unión Europea, y no parece que vaya a cambiar esta tendencia mientras existan problemas como la crisis económica, que acapara toda su atención. Por lo tanto, depende exclusivamente de los profesionales de la sanidad, su interés por realizar el mejor tratamiento, en el menor tiempo posible, y cumpliendo los estándares de calidad más altos. Depende de nosotros el someternos a auditorías y a controles de calidad con el fin de conseguir la excelencia que debe gobernar una Unidad de Mama. El camino no es fácil, pero los beneficios para las pacientes pueden ser vitales.  Debemos conseguir acreditar las unidades ya existentes. Sólo así existirá una garantía para las pacientes.

No nos vamos a quedar parados.

Dr. José Luis Escat

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