Dianas Terapéuticas y Quimioterapia ¿Qué diferencia hay?

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En un artículo anterior explicábamos qué son las dianas terapéuticas contra el cáncer y las definíamos como fármacos u otras sustancias que interfieren en moléculas específicas que participan en el crecimiento y en la supervivencia de las células cancerosas. Si estos fármacos destruyen las células tumorales ¿qué les distingue de la quimioterapia? Vamos a desgranar estas diferencias.

1.- Mientras la quimioterapia actúa contra todas las células que se dividen con rapidez, sanas y tumorales, las terapias dirigidas contra el cáncer actúan de forma específica contra blancos moleculares asociados con el cáncer, según los tumores y el tipo de dianas biológicas:

  • Impidiendo el crecimiento celular
  • Interfiriendo en la formación de vasos sanguíneos en tumores
  • Promoviendo la muerte de células cancerosas
  • Estimulando el sistema inmunitario para que destruya las células cancerosas
  • Depositando fármacos tóxicos en las células malignas

2.- Las terapias dirigidas se diseñan deliberadamente para actuar contra un blanco concreto, mientras que muchas quimioterapias regulares se han identificado por su capacidad para destruir células.

3.- Las terapias dirigidas son fármacos específicos mientras que la quimioterapia es una combinación de sustancias.

4.- La mayoría de las terapias dirigidas bloquean el crecimiento de las células tumorales (son citostáticas), mientras que las sustancias que se emplean en quimioterapia destruyen células tumorales y sanas (son citotóxicas).

5.- Las terapias dirigidas pueden generar resistencias o dejar de ser efectivas. A diferencia de la Quimioterapia, las terapias dirigidas dejan de ser efectivas si los receptores mutan o si el tumor encuentra una vía de crecimiento distinta para la que ha sido diseñada la diana terapéutica.

6.- Al ser diseñadas específicamente para un tipo de receptor, las terapias dirigidas tienen unos efectos secundarios más tolerables para el paciente (principalmente diarrea y problemas hepáticos, problemas de piel, de coagulación sanguínea o hipertensión).  En cambio, la quimioterapia actúa de una forma más “indiscriminada” contra todas las células que se multiplican rápidamente, sean o no tumorales. Y es en las células sanas que se multiplican con rapidez (sobre todo, médula ósea y el epitelio intestinal) donde se originan la mayor parte de efectos secundarios de la quimioterapia: bajada de defensas, vómito y caída del cabello, que generan más incomodidad en el paciente.

Sin embargo, por no ser una droga de diseño la quimioterapia no es peor tratamiento ni un tratamiento menos efectivo: es un tratamiento necesario para determinados tipos de tumores y en algunos casos, el único tratamiento. La investigación nos está permitiendo afinar más en los tratamientos más adecuados para cada tipo de tumor y en ese elenco de alternativas contamos con la quimioterapia y las dianas terapéuticas, además de otros tratamientos igualmente efectivos como la cirugía o la Radioterapia.

Ver artículo en Revista Rose      

Dr. Pedro Aramburo
Oncología Médica
iTAcC

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