La importancia de acortar tiempos en cáncer de pulmón

pulmón

Si cuando hablamos de cáncer en general el factor tiempo tiene una relevancia notable a la hora de determinar el pronóstico de la enfermedad, en el cáncer de pulmón cobra -si cabe- mayor importancia por las propias características de estos tumores: el cáncer de pulmón no da síntomas en sus fases iniciales y es probablemente el más anárquico y caótico en su crecimiento.

 

Actualmente, pasa una media de seis meses desde que se produce la primera sospecha de una lesión maligna hasta que se inicia el tratamiento, un período de tiempo en el que el tumor crece y puede diseminarse. Muchas veces se trata de un problema de gestión, de la falta de una coordinación que permita trabajar consensuadamente a un equipo de especialistas desde la primera sospecha. En una Unidad de Cáncer de Pulmón como la de iTAcC Siguiendo la máxima de la Medicina Personalizada, cuando llega un paciente con un nódulo de pulmón sospechoso, un equipo multidisciplinar integrado por un neumólogo, un cirujano torácico, un oncólogo médico y un especialista en oncología radioterápica evalúa la situación del paciente, las características histológicas y la extensión de su tumor, y define consensuadamente un tratamiento a la carta específico para él, frente a la situación convencional en la que el  el paciente con una sospecha de lesión maligna va inicialmente al neumólogo, que actúa hasta que establece el diagnóstico certero y lo envía al cirujano quien, en función de la situación del propio paciente decide si le opera. Si no le opera, pasa al Oncólogo que decide el tratamiento. En este circuito, se pierden unos tiempos preciosos de derivación de un profesional a otro, y se corre el riesgo de perder de vista que hay una interrelación entre especialistas que hace que el hecho de que un paciente no sea operable de inicio no quiere decir que no lo sea después de realizar un tratamiento con quimioterapia o con radioterapia, o con ambas de manera concomitante, y así sucesivamente.

En general, el enfoque multidisciplinar desde una Unidad beneficia a todos los pacientes de cáncer de pulmón, pero muy especialmente al grupo más numeroso: los pacientes que no se han diagnosticado precozmente pero que tampoco están diseminados, sino que presentan un tumor relativamente avanzado, que no son operables en inicio pero que pueden ser candidatos a cirugía después de haber reducido el tumor con quimioterapia o radioterapia o con la combinación de ambas.

Tratamientos de máxima precisión

El tratamiento más avanzado y más preciso en radioterapia aplicada al cáncer de pulmón es la radiocirugía, una técnica que en iTAcC se realiza con el acelerador lineal más avanzado, el True Beam STx con Tecnología Novalis, que aporta la máxima precisión conocida hasta ahora. La radiocirugía de pulmón permite concentrar una dosis muy alta de radiación con una precisión inferior a la décima de milímetro en un órgano en permanente movimiento como es el pulmón, obteniendo resultados equiparables a la cirugía con la ventaja de no ser un tratamiento invasivo. Esto permite ofrecer esta técnica a pacientes que por su edad o su estado general de salud no serían candidatos a la cirugía, con resultados equiparables a los de una resección quirúrgica y sin dañar -o con un daño muy mínimo- a los tejidos sanos adyacentes.

Dres. Pedro Aramburo y Rodrigo García-Alejo

iTAcC

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